El Valle del Nilo

Publicado en Departamento de Geografía e Historia

 

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

El Valle del Nilo: sistema geográfico con entidad propia

Los elementos naturales no se disponen en el espacio condicionados por creaciones antrópicas que han resultado de la plasmación espacial de nuestro conocimiento y formas de concebir lo observado, como los límites políticos internacionales. Así ocurre con el Nilo, que aparece, según el tramo fluvial considerado, tanto en Egipto como en Sudán y Etiopía, aunque su origen más remoto ha de ser buscado en el lago Victoria ubicado entre Uganda, Kenia y Tanzania. Según esto, el valle del Nilo destaca por su disposición meridiana entre los aproximadamente 30º de latitud Norte correspondientes a su desembocadura y los 0º de latitud del lago Victoria.

El tramo fluvial que discurre por el Norte de Sudán y todo Egipto se denomina Nilo, mientras que en la región centro-oriental de Sudán, en torno a las ciudades de Omdurman (o Umm Durman) y Khartum (o Jartum, Khartoum o Al Khurtum), el Nilo se bifurca y da lugar a sus principales afluentes: el Nilo Blanco (Bahr el-Abiad), que procede del Sur de Sudán, conecta a través de sus colectores de menor entidad con los lagos Alberto "actualmente Mobutu Sese Seko" y Victoria (69.500 kilómetros cuadrados), y el Nilo Azul (Bahr el-Assak), que inicia su recorrido en el área lacustre de Tana (de 3.200 kilómetros cuadrados de superficie y situado a 1.830 metros de altitud), en pleno macizo Etiópico, hasta conectar con el Nilo, aportando más del ochenta por ciento del volumen total de las aguas del mismo.

El río presenta una desembocadura en delta en su extremo más septentrional, vertiendo sus aguas al mar Mediterráneo. En este gran delta el Nilo se divide en dos ramas principales, denominadas Rosetta (Masabb Rashid) al Oeste, y Damietta (Masabb Dumyat) al Este.

El sistema fluvial del Nilo riega aproximadamente una décima parte del territorio africano. Desde el nacimiento del Nilo Blanco, la longitud total del río es de unos 5.472 kilómetros . Ahora bien, si consideramos un lejano afluente, el río Ruviranza situado en Burundi, la longitud ascendería a unos 6.690 kilómetros aproximadamente. Su cuenca hidrográfica mide alrededor de 2.867.000 kilómetros cuadrados.

El recorrido del río se caracteriza por la presencia de varias cataratas en su lecho que producen como efecto directo sobre el caudal una aceleración del mismo, además de la consiguiente zapa erosiva en la base de los saltos de agua y, por ende, la profundización creciente del lecho debido al impacto de la columna hídrica en el suelo. Puesto que el flujo del río se dirige desde el Sur hacia el Norte, destacan en su recorrido seis cataratas (cuadro 1).

Los desiertos constituyeron otros de los elementos físicos con significación religiosa como se verá más adelante; compartiendo territorio con el valle del Nilo, siendo el contraste entre éste y aquéllos evidente, tanto desde el punto de vista geológico y climático (temperaturas, precipitaciones, humedad...), como vegetal, edáfico, animal y humano. En Egipto, al Oeste del Nilo aparece parte del desierto de Libia o desierto Occidental, y al Este el desierto Arábigo u Oriental. Ambos se caracterizan por la presencia de las formaciones eólicas más generales, las dunas, adoptando la arena que las compone un color rojizo. En Sudán, al Sureste del lago Nasser se sitúa el desierto de Nubia, y al Oeste de la ciudad de Atbara aparece el desierto de Bayuda. Como es sabido, estas regiones inhóspitas se enclavan dentro del gran desierto del Sahara, que abarca desde la costa atlántica de África del Norte hasta el mar Rojo.

 

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