Mujeres Científicas

Publicado en Departamento de Física y Química

 

CIENTIFICAS EN LA HISTORIA
 
 
 

 
Ateniense 300 A.C.
El aborto era común entre los antiguos, pero en épocas de estallidos misógenos era declarado ilegal. Acusando a las mujeres de practicarlo, se les prohibía ejercer la medicina.
Agnodice, vestida de hombre, fue a Alejandría a estudiar medicina y obstetricia. Al volver a Atenas, todavía disfrazada de hombre, ejerció su profesión con éxito entre las mujeres de la aristocracia. Los médicos atenienses se sintieron celosos de sus éxitos y la denunciaron como "uno que corrompe a las esposas de los hombres".
Agnodice reveló entonces que era una mujer y fue condenada a muerte. Las mujeres de la ciudad, presentándose ante los jueces amenazaron morir con ella si era ejecutada.
La resistencia organizada funcionó, Agnodice fue liberada y se le permitió seguir ejerciendo la medicina vestida y peinada como quisiera.

María la Judía
Alejandrina (siglo II)
Las bases teóricas y prácticas de la química moderna se deben a María la Judía, que firmó sus obras como Miriam La Profetisa, hermana de Moisés, lo cual llevó a los historiadores a asegurar que la Miriam bíblica era alquimista. Sin embargo ésta María vivió en Alejandría entre los siglos I y II de la era cristiana y fue la inventora de complicados aparatos de laboratorio para la destilación y sublimación de materias químicas.
Ya entrando en el siglo XXI su célebre "Balneum Mariae", que sigue siendo una pieza esencial de laboratorio... y ¡en la cocina! El "baño María" se usaba entonces como se usa hoy, para calentar. También fue la creadora del alambique y el Xerotakis que, según los especialistas, es su mayor aporte a la alquimia occidental y lo que permite que ésta se transforme en la química moderna.
Existen apenas unos fragmentos de su obra más conocida: el "María práctica". El resto ha desaparecido.

Griega (siglo VI)
Hipatia, última científica pagana del mundo antiguo, fue oficialmente nombrada para explicar las doctrinas de Platón, Aristóteles, etc., en la Biblioteca de Alejandría. Además de la filosofía y las matemáticas, enseñó geometría, astronomía y álgebra, interesándose también por la mecánica y la tecnología práctica. Diseñó el astrolabio plano, que se usaba para medir la posición de las estrellas, los planetas y el sol. Escribió no menos de 44 libros e inventó aparatos como el idómetro, el destilador de agua y el planisferio.
Como pagana, partidaria del racionalismo científico griego y personaje político influyente, Hipatia se encontraba en una situación muy peligrosa en una ciudad que iba siendo cada vez más cristiana. A pesar de todo se negó a traicionar sus ideales y convertirse a esta nueva religión.
A los 45 años fue asesinada por las turbas enloquecidas incitadas por el patriarca deAlejandría, Cirilo, que más tarde fue canonizado.

Italiana (¿ – 1097)
La Escuela de Salerno fue el primer centro médico que no estaba conectado con la iglesia y la primera universidad de Europa. Tanto en la tradición popular como en los círculos científicos las "Mulieres Salernitae" (Damas de Salerno), tenían fama como médicas y estudiosas de la medicina, y entre ellas destacaba Trotula.
Ejerció extensamente la medicina, enseñó en la Escuela de Salerno y escribió varios tratados, entre ellos: "Passionibus Mulierum" (Trotula Maior), que fueron textos en las escuelas de medicina hasta el siglo XVI.
Sus teorías médicas fueron increíblemente avanzadas. Hablando del control de la natalidad y de las causas y tratamientos de la infertilidad señaló que es "igualmente frecuente que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer".
La Trotula legendaria fue apartada de sus tratados de erudición. Fueron plagiados, copiados o traducidos atribuyendo su autoría a otros científicos.
Sudhoff y Singer, a comienzos del siglo XX, trataron de eliminarla por completo afirmando: "Sus trabajos incluyen instrumentaciones quirúrgicas demasiado complicadas, ninguna mujer escribiría tan explícitamente sobre cuestiones sexuales".
Desgraciadamente gozaban de tal prestigio como historiadores de la medicina que hasta las feministas de entonces se mostraron reacias a contradecirlos.

Alemana (1098–1179)
Como se usaba entonces, Hildegarda fue consagrada a Dios siendo una niña y llegó a ser una de las más destacadas y combativas figuras de la Orden Benedictina.
Abadesa del Monasterio de Rupertsberg desde1147, jugó desde allí un papel fundamental en la vida política y eclesiástica de su tiempo; fue consejera del Papa y del emperador. En sus ratos de ocio se dedicaba a la poesía y a la música, pero su verdadera vocación fue la investigación científica.
Fue la primera astrónoma que, escudriñando el cielo de noche y de día, pudo afirmar que el sol era el centro del sistema planetario. Sus obras científicas y médicas da una completa información sobre la farmacopea y la medicina del siglo XII. Su "Liber Subttilitatum" está considerado como el libro más valioso de las ciencias médicas y naturales de la Edad Media y el "Causae et Curare" se adelanta científicamente varios siglos.
Por esas cosas de la política y la religión, Hildegarda pasó de la fama al ostracismo a la velocidad del rayo (tema que también investigó), pero gozó de fama póstuma y la iglesia la convirtió en Santa Hildegarda de Bingen, cuya onomástica se celebra el 17 de setiembre.

Francesa 1706 – 1749
Con sus cinco pies y nueve pulgadas era mucho más alta que la mayoría de los hombres del siglo XVIII. A los 16 años era ya una mujer madura, atractiva, inteligente y mordaz. Encontró su pareja ideal en un marqués que era un apasionado de la guerra. Con sus dos hijos en manos de nodrizas y su marido ausente con sus soldados, Emilie, disfrazada de hombre, se encontraba con sus amigos científicos para hablar de filosofía. En 1733 conoció a Voltaire. Los nuevos amantes se instalaron en Cirey, una ruinosa propiedad del marqués. Llenaron de miles de libros la biblioteca y transformaron el gran salón en laboratorio. Aquí era donde Emilie realizaba sus experimentos de óptica newtoniana. Todo esto se hacía con la bendición del marido de Emilie.
Cuando se publicó "Elements de la philosophie de Newton", se atribuyó oficialmente a Voltaire. Este afirmó repetidas veces que Madame de Chatelet había sido la única
autora. La siguiente obra de Emilie "Institutions de phisique" era fiel a la física newtoniana, pero su filosofía puramente científica y materialista no la satisfacía por completo y decidió reescribir los capítulos iniciales. Nunca dudó de que la metafísica
de Leibniz se pudiera conciliar con la física de Newton. De esta forma logró resumir casi toda la ciencia y la filosofía del siglo XVII. A los 42 años, Emilie se dio cuenta de que estaba embarazada, no esperaba sobrevivir al parto y estaba decidida a terminar su obra "Principia" de Newton antes del alumbramiento. Fue la obra culminante de su vida y sigue siendo la única traducción francesa que existe.
La hija nació el 4 de setiembre (Voltaire hizo circular la historia de que parió mientras trabajaba en su escritorio). Unos días más tarde Emilie moría de fiebre puerperal.

Inglesa 1795 – 1865
En 1812, disfrazada de hombre, la doctora Barry se graduó en la Escuela de Medicina de Edimburgo. Fue cirujano militar, y después de haber estado en Africa, el Caribe, Malta y Crimea, fue nombrada inspector general de hospitales canadienses en 1857. Sólo después de su muerte se reveló la verdad, pero las autoridades afirmaron que en realidad había sido un hombre y sus documentos desaparecieron de forma misteriosa.

Inglesa (1815-1852)
Hija de Lord Byron, tuvo suficiente temperamento para superar la fama del romántico inglés y los escándalos familiares que siempre los situaban en primera plana. Tenía una alta estima de sí misma, quería ser matemática pero no una del montón sino la mejor y más famosa. "Espero que con otro año más me convierta realmente en una analista. Mientras más estudio, más irresistible encuentro que es mi genio para ello. No creo que mi padre fuera tan buen poeta como yo seré analista y metafísica".
Se casó con el Conde de Lovelace, que no sólo aceptó su independencia intelectual sino que se convirtió en su ayudante y colaborador.
A los 27 años hizo la traducción del "Tratado de la nueva máquina analítica" de su amigo matemático Babbage, triplicando la obra original, ideando varios programas para hacer cálculos matemáticos avanzados, así como la aplicación de la máquina a composiciones musicales. Se empeñó en lograr que la máquina analítica fuera una máquina práctica pero era demasiado avanzada para la ingeniería de la época, y arruinó su vida tanto económica como físicamente.
"Ha habido muchas causas que contribuyeron a producir los trastornos pasados y en el futuro los evitaré. Un ingrediente (pero sólo uno entre muchos) ha sido un exceso de matemáticas".
Murió a los 36 años.

Rusa (1850 – 1891)
El interés de Sofía por las matemáticas empezó siendo una niña de una manera muy curiosa: una de las habitaciones infantiles de la casa de campo fue empapelada con hojas litografiadas sobre cálculo diferencial e integral. Sofía pasaba horas tratando de descifrar las fórmulas y el texto. En 1868, mientras aprendía geometría analítica y cálculo en San Petersburgo, se comprometió con la causa de la educación de las mujeres, trabajando en un comité para conseguir fondos destinados a universidades femeninas.
Consiguió doctorarse en matemáticas con "suma cum laude" en la Universidad de Götingen,, pero al volver a Rusia el único trabajo posible para ella era como maestra para niñas en una escuela primaria. "Si sólo me dieran la posibilidad de aplicar mi conocimiento en las ramas más altas de la educación, es posible que así pudiera abrir las universidades a las mujeres".
A pesar de una oposición vehemente consiguió un puesto asalariado de profesora en la Universidad de Estocolmo donde dio clase sobre los temas más avanzados del análisis matemático y la mecánica, pero sostenía que el trabajo científico no proporcionaba placer ni causaba el progreso de la humanidad.
En 1886, aburrida de la vida en Estocolmo, se unió al movimiento feminista y se dedicó a la literatura. Publicó teatro, autobiografía y novela con gran éxito.
En 1888 obtuvo el premio Bordin otorgado en París por la Academia de las Ciencias Francesas por su estudio "Sur. Le probleme de la rotation de un corps solide autour de un point fixe", reconociéndola como gran matemática en todo el mundo.

Argentina 1859 – 1934
En 1878 se fue al campo a luchar contra el analfabetismo como profesora. En 1882 fue la primera mujer médica diplomada de la Universidad Nacional de Buenos Aires, pero tuvo que esperar más de cinco años hasta que le permitieron ejercer la profesión. Cuando lo consiguió trabajó en hospitales públicos y dispensarios de barrios marginales. Fue fundadora del movimiento feminista en la Argentina.

Uruguaya (1865-1949)
La primera mujer uruguaya que cursó estudios en la Facultad de Medicina de Montevideo,así como la primera en ocupar una cátedra y disponer de un laboratorio propio para sus investigaciones sobre fecundación y fertilidad.
Fue una de las fundadoras del feminismo uruguayo, desarrollando una intensa labor en la defensa de los derechos de la mujer.
Publicó, entre otras obras, una tan audaz como "La enseñanza sexual", donde proponía esta enseñanza en las escuelas tanto de niñas como de niños.

Filipina (1886-1949)
Farmacéutica, investigadora en química y biología, fue la primera mujer graduada en la Facultad de Manila.
Hija de padres pobres, en una familia numerosa estudiar era un lujo impensable. Sin embargo, Francisca a los 15 años se empleó como servicio doméstico en casa de una familia rica. Logró convencer a los patrones que le permitiesen estudiar por la noche y llegó a la universidad. Allí la familia rica dijo basta, la facultad de farmacia no es cosa de señoritas. Y la obligaron a elegir entre ellos y su carrera. Eligió su carrera y obtuvo las mejores notas de su promoción.
Fundó la Liga Femenina por la Paz, la Asociación Escolar de Filipinas y se dio tiempo para investigar la relación entre farmacopea y bacterias. Además, escribió algunas novelas de éxito en su momento.

Yugoslava 1875 – 1948
"Hace poco hemos terminado un trabajo muy importante, que hará mundialmente famoso a mi marido".
Mileva fue la primera esposa de Albert Einstein, subordinó todas sus aspiraciones y conocimientos matemáticos a los objetivos del que sería "autor" de la teoría de la relatividad.
"Veíamos a Mileva como a una diosa, tanto nos impresionaba sus conocimientos matemáticos y su genialidad. Los problemas matemáticos sencillos los resolvía mentalmente en un instante, y no tardaba más de dos días en aquellos que ocupaban varias semanas a los más hábiles especialistas. Y para resolverlos siempre encontraba vías originales y propias, las más corta. Nosotros sabíamos que ella era la base sobre la que Albert se levantaba, que era famoso gracias a ella. Le resolvía todos los problemas matemáticos, en especial los concernientes a la teoría de la relatividad. Resultaba desconcertante lo buena matemática que era".
Dr. Ljubomir – Bata Dumic
¿Por qué aquella mujer de talento no alcanzó jamás en la ciencia un lugar correspondiente a su valía? Siempre fue tan sólo la mujer que una vez abandonara el gran científico Albert Einstein, años antes de cederle el Premio Nobel de Física.

Norteamericana 1901 – 1978
Fue una de las más grandes figuras de la antropología cultural de nuestro tiempo. Viajó sola siendo muy joven a las islas del Pacífico donde sus investigaciones publicadas en el libro "Adolescencia y cultura en Samoa" hicieron famosa a los 26 años.
Consagró gran parte de su vida a convivir con los nativos de Samoa, Manús, Arapeh, Mundogumor, Bali, para comprender la cultura de estos pueblos.
Los niños, los adolescentes, la sexualidad o los roles sexuales, son temas que con frecuencia abordó en sus trabajos de campo. Fue profesora de antropología en la Columbia University y conservadora de la sección de etnología del Museo de Historia Natural de Nueva York.
En su abundante obra destaca la importancia de las técnicas psicoanalísticas en los estudios etnológicos, lo que fue un gran aporte para los antropólogos de hoy.

1903 – 1986
Fisióloga y bióloga
Discípula del doctor Bernardo Houssay, Rebeca Gerschman fue una de las personalidades científicas argentinas que alcanzó mayor prestigio en el campo de la fisiología humana. Farmacéutica y bioquímica graduada en la Universidad de Buenos Aires, ingresó al Instituto de Houssay en la década del 30. Su tesis doctoral de 1939 sobre el potasio plasmático, que daría lugar al método Gerschman-Marenzi, constituyó en su momento una técnica de vanguardia para el estudio de las variaciones de concentración de potasio sanguíneo en distintas condiciones fisiopatológicas.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, la doctora Gerschman se especializó en Rochester (Nueva York) y comenzó a trabajar en el estudio del efecto fisiológico de los gases respiratorios. Su trabajo sobre la toxicidad del oxígeno, realizado en 1954 y publicado en la revista Science, constituyó una hipótesis revolucionaria. La teoría de Gerschman, como se la denominó, acerca de la implicancia de los radicales libres de oxígeno –moléculas que oxidan y dañan los tejidos- en la patogénesis de ciertas enfermedades y en los procesos de envejecimiento, conmovió a la comunidad científica debido a que se oponía a las concepciones ortodoxas del momento.
En 1969, la hipótesis de Rebeca Gerschman fue confirmada por McCord y Fridovich, al descubrir una enzima superóxido-dismutasa y los científicos debieron abandonar sus reticencias hacia la teoría de los radicales libres de oxígeno para considerarla un aporte fundamental para la biología y la medicina modernas.
Específicamente, el trabajo de Gerschman abrió camino al reconocimiento de las situaciones y las condiciones en las cuales los antioxidantes y los prooxidantes ejercen acciones sobre el cuerpo humano.
El trabajo pionero de Rebeca Gerschman en el estudio de los radicales libres de oxígeno fue reconocido a nivel internacional y su nombre circuló entre los candidatos para el Premio Nobel de Fisiología y Medicina durante la década de 1980.
Fue también una docente admirable, desde su cátedra de Fisiología en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Con un concepto renovado de la enseñanza, impulsó una nueva dinámica de la docencia, al invitar a sus clases a personalidades destacadas de la fisiología. También rescató el uso del cine científico como método audiovisual de aprendizaje. Luchó por los derechos de la mujer en el campo científico. Murió en 1986.

(1910)
Química y bióloga
A fines de los años 30, la cátedra de histología de la Universidad de Turín (Italia), era uno de los centros de investigación más avanzados de Europa. Por ese entonces, su titular, el profesor Giuseppe Levi, distinguió a sus cuatro mejores discípulos como ayudantes internos, Ellos eran: Rita Levi Montalcini, Renatto Dulbecco, Salvador Luria y Eugenia Sacerdote. Las leyes antisemitas promulgadas por el fascismo italiano los obligaron a emigrar: Montalcini, Dulbecco y Luria huyeron a Estados Unidos, donde ganaron posteriormente sus respectivos premios Nobel de Medicina. Con idéntica calidad intelectual y profesional, Eugenia Sacerdote vino a la Argentina, donde sin los mismos medios para desarrollar al máximo su capacidad creadora no ganó el Premio Nobel, pero se convirtió en una verdadera pionera de la ciencia en el país.
No se olvidó nunca de Italia, donde nació en 1910. Pero fue la Argentina el país que disfrutó de sus años más productivos en la tarea de investigación. Recién casada con Maurizio Lustig, cuando llegó al país en 1939, Eugenia Sacerdote ya era especialista en una técnica aquí desconocida: el cultivo de tejidos vivos in vitro.
Su primer empleo lo obtuvo en la cátedra de Histología de la Facultad de Medicina. Allí, con la tenacidad suficiente como para vencer las adversidades que la situación política imponía a los inmigrantes, Eugenia Sacerdote de Lustig logró una ubicación en el plano científico nacional, aun cuando a veces su sueldo consistía en el sobrante de las partidas para la compra de tubos de ensayo.
Luego, Lustig pasó al Instituto de Bacteriología Malbrán, donde, en 1956, siendo jefa del Departamento de Virología, el gobierno la envió a Estados Unidos para compenetrarse con la técnica de vacunación antipoliomielítica del doctor Jonas Salk.
Eran tiempos de la terrible epidemia en la Argentina y Eugenia era la única persona que podía realizar los análisis de laboratorio. De regreso de los Estados Unidos, se convirtió en la primera en probar la vacuna en el país.
En el Instituto de Oncología, más tarde, unió la histología con la lucha contra el cáncer, realizando investigaciones que tuvieron resonancia internacional. Fue también docente y miembro de la cátedra de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.
Ganadora del Premio Hipócrates –el galardón más importante de la medicina argentina- en 1992, Eugenia Sacerdote de Lustig es uno de los referentes de la investigación científica en el país: ha publicado más de 180 trabajos en revistas científicas nacionales y extranjeras y formado decenas de discípulos de idéntica calidad profesional que su maestra.
A los 85 años es investigadora superior del CONICET, presidenta del Instituto de Investigaciones Médicas Albert Einstein y directora de Investigaciones del Instituto Angel Roffo. Allí desarrolla trabajos sobre el mal de Alzheimer, genética y oncología experimental.

Italiana
Nació en Turín, en el seno de una familia judía de clase media.
"No siento ninguna vocación para la vida matrimonial ni para la maternal y quiero reanudar mis estudios. Estoy convencida de que la profesión idónea para mí es la medicina". Rita tenía entonces 20 años.
En 1930 comenzó sus estudios en la universidad junto a 300 alumnos más, de los que solamente siete eran mujeres.
El antisemitismo y la guerra hicieron que continuara sus investigaciones, iniciadas en Bruselas, sobre "Función y estructura del sistema nervioso en embriones", en un improvisado laboratorio instalado en su propia habitación, donde trabajó hasta que, junto con toda su familia, emigró al sur de Italia con documentos falsos para ocultar su identidad judía, trasladando también allí su pequeño e improvisado laboratorio.
Al finalizar la guerra fue destinada a un hospital de refugiados de guerra entre los que se propagó una epidemia de tifus abdominal. Murieron cientos de personas. Esta terrible experiencia influyó poderosamente en su decisión de no ejercer la profesión médica y dedicarse a la investigación.
En 1947 fue invitada por la Universidad de Sant Louis para, durante seis meses, explicar sus trabajos sobre neuro-embriología. Permaneció en los Estados Unidos durante 13 años investigando sobre las neuronas que permitirá resolver el enigma del fenómeno de la conciencia humana. En 1960 vuelve a Italia donde crea el Labotatorio de Biología Celular.
En 1986 Rita Levi-Montalcini recibe el Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del "Factor de crecimiento nervioso".

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